• Liam y Yo

    HOME OFFICE

    Si bien nunca presentaste queja alguna, siempre supe que el mero hecho de verme partir te molestaba un poco, dado que preferías que jamás tuviera que atravesar el umbral de la puerta de calle si no iba a ser con vos.  Como destaqué en otro relato, solía decirte -beso mediante- “gordo, me tengo que ir a buscar el balanceado de cada día”. Lo cierto es que utilizaba la marca del alimento para hacer ese comentario, pero, ante la duda, mejor dejémoslo así… 😛 El tema es que, viendo esos ojos desarmados que despedía cada mañana, siempre me las ingeniaba para concentrar mi mayor carga horaria laboral en mi hogar, de…

  • Liam y Yo

    SPA DE BARRO

    Otra de las tantas cosas dignas de admirar era tu capacidad para transformar algo que a los ojos de algunos puede ser desagradable en una experiencia absolutamente placentera. Así era tu relación con el barro. Porque, claro, a él llegabas cuando intentaba regar la aridez de nuestro antes llamado “jardín”, al pasearte muy campante bajo la lluvia o cuando arrastrabas algún tarrito/palangana por ahí. La expresión de tu rostro iba mutando. Al principio, felicidad plena, goce sin medida. Luego, cuando notabas mi presencia, ante la duda, ponías cara de desdichado, como si alguien más te hubiese embadurnado todo el cuerpo. Responsable, jamás. Víctima, siempre. Tus caras de “yo no fui”…