• Liam y Yo

    BÉSAME MUCHO

    Entres tantas cosas que hacíamos, no podía faltar –obviamente- el besuquearnos todos los días muchas veces al día. Así éramos. Bien pegotes. Vos conmigo, yo con vos. Desde el primer instante que compartimos fue de esa manera. Cualquier ocasión era una buena excusa para un lengüetazo o para que yo te apretujara diciendo “sos muy besuqueable” y vos ahí todo contento moviendo la cola sin parar. Estuviéramos en casa, en la plaza, donde fuera, siempre era un excelente momento para darnos cariño. Enseguida ganábamos la atención de quien pasara cerca. Algunas personas sonreían, se quedaban un rato conversando (creo que no hace falta aclarar que lo hacían para preguntar sobre…