Liam y Yo

3 MESES

No, Chancho de mi corazón, no me olvido de vos. No dejo de escribir porque ya no lo siento. Simplemente, este mes, como ya vengo diciendo, me está haciendo añicos. Cuando la salud no me fastidia, tengo accidentes domésticos que me revientan la pata por unos días. Pero aún así, te pienso, te extraño, y vos ahí, como siempre, firme con tu manto de ángel de la guarda, me cobijás como nadie más puede lograrlo. Es increíble cómo vos, desde donde sea que estás, demostrás mucha más presencia que algunos humanos que sí habitan físicamente este suelo… cosas de la vida… cosas que me hacen amarte tanto…

Hoy, tres meses, tres meses del peor escenario. Tres meses sin tenerte con tres juguetes en la boca revoloteando por toda la casa. Tres meses sin sonidos extraños, sin diálogos pintorescos, sin canciones graciosas… tres meses abrazada a Zarah cada noche, derramando una lágrima, soñando con el día en que volvamos a estar otra vez los tres juntos…

Hablando de nuestra flaca favorita, voy a contarte algo: hace unos días hacía mucho frío y decidí taparla con la sabanita que tenía para ustedes dos… al parecer, todavía conserva tu olor… ¿cómo me di cuenta? Porque en el mismísimo instante en que la posé sobre su lomo no dejó de olfatearla hasta que se quedó dormida en paz con ella. Luego, se ve que dio vueltas soñando y la sabanita quedó fuera de su cama… y vos sabés cómo Zarah ama dormir sobre un colchón; no le gusta hacerlo directamente sobre el piso… sin embargo, cuando volví a mirar, ya no estaba en su cama… se había hecho un bollito con la sabanita que tiene tu olor… ahí, una vez más, comprendí que este extrañarte tanto es verdaderamente un sentimiento compartido…

Hay momentos en que no sé cómo voy a hacer… pienso y repienso y mi conclusión es siempre la misma: no puede ser que no estés como antes. Repaso cada minuto, cada vivencia, siento que no puede ser, que la vida me estafó…. Pero no puedo hacer nada para revertir la situación, entonces intento, como sea, aceptar y vuelvo a comprender que no te fuiste lejos, que estás en mis sonrisas, en mis recuerdos más lindos, en mi fuerza de cada día, porque cada cosa que hago la hago pensando en vos, porque ya nada me puede doler más que tu partida. Por ello, miro para adelante y me prometo, nos prometo, seguir, dejando atrás lo que no va, y dándole la bienvenida a todas aquellas cosas que realmente suman. Una gran enseñanza que me dejaste vos, por supuesto. 🙂

Falta poco para el mes de mayo, muy poco, mes que espero con ansias para poder parar un poco, dedicarme a lo que me gusta, recuperar la paz…

Hoy justamente me apenaba por no tenerte acá para poder disfrutar de todo eso, pero después corregí mi pesar, porque vos, como sea, estás. Yo así te siento. De acá no te fuiste del todo, sólo físicamente. Y ese tenerte conmigo es mi fortaleza diaria. Por eso y por mucho más es que siempre te voy a agradecer. Porque, aun cuando algunos humanos se empeñan en generarme decepciones, vos, ahí, desde siempre y para siempre, firme, sos y serás mi gran amor verdadero, quien jamás pudo ni podrá fallarme…

Gracias, gordo de mi corazón, incluso en estos sombríos tres meses pude sonreír y eso, definitivamente, fue por vos y por todo lo que gira en torno a tu esencia tan maravillosa. Que nuestro amor eterno brille por siempre, Chochán de mi vida…

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