Liam y Yo

LIAM EN CANADÁ

Me tomó unos días volver a sentarme a escribir, pero por fin aquí estoy. Para quienes leen, se nota. Para vos, mi Chancho hermoso, es como si no hubiese pasado nada, ya que todos los días miro tus fotos y pienso en vos a cada instante… porque sos tan importante y es tan grande el amor que dejaste impreso en cada espacio que compartiste que la nota de hoy va a tratar justamente sobre un homenaje más que merecido que recibiste desde Canadá… sí, mi gordo precioso, tu corazón gigante no entiende de fronteras…

Sucede que nuestro querido amigo John Maroney, conocido también como Padre Juan, mandó a hacerte una bellísima placa en tu nombre y te regaló un hermoso árbol que descansa todos los días, luciendo su esplendor cualquiera sea el clima que lo envuelva, en Ontario, Canadá.

Sé que lo apreciás mucho porque él siempre tenía -y tiene- maravillosas palabras y sentimientos hacia vos. Por eso, también sé, que estás tan agradecido como yo por este magnífico homenaje. Estoy segura de que irás a agradecerle, de paso a cuidar un poco de sus simpáticos felinos y, por supuesto, a disfrutar de tu espectacular árbol.

Sinceramente me emocionó hasta las lágrimas ser consciente de detalle tan bello porque vos, mi regordete preferido, merecés todas cosas lindas… es verdaderamente un honor para mí ser tu mamá por siempre y saber que no sólo llegaste a mi corazón, si no también al de muchas personas más en diversas partes del mundo.

Desde que te fuiste físicamente, recibí mensajes de gente que no conocía, pero que decían que seguían mis cuentas por vos y por el inmenso amor que revelaban nuestras imágenes. Cada vez que leía algo así no podía evitar emocionarme porque, en sí, es lo que quise hacer siempre: compartir un poco de este sentimiento tan profundo que no todos logran entender, demostrar que ustedes son seres sintientes como nosotros, en todas sus especies, que aman y sufren de la misma manera que lo hacemos los humanos. Me alegra el alma saber que mi mensaje llegó a muchos lugares, pero no por mérito mío, acá los créditos son todos tuyos y eso me enorgullece mucho más aún.

Por eso, al ver estas fotos, tu arbolito, tu placa, una frase impresa que subraya nuestro lazo eterno, volví a reconciliarme con el mundo, a sentir que somos muchos los que deseamos algo mejor, porque amamos y respetamos a nuestros pares de cuatro patas. En cada oportunidad en que soy testigo de algo así me doy cuenta de que no todo está perdido, que ese mundo que anhelamos muchas veces abrazados en nuestro jardín, es posible, porque depende de nosotros construirlo cada día. Y son estas actitudes tan hermosas las que ponen un ladrillito más para volverlo realidad…

Siempre voy a estar agradecida y voy a esperar el momento en que pueda ir a visitar a tu arbolito y a tu hermosa placa. Te debo eso y mucho más.

Insisto: es un honor para mí ser tu mamá y poder encontrarme con esas personas a las que les llegó tu alma tan pura. Siempre voy a decir que sos el mejor perro del mundo, pero, por sobre todas las cosas, me encargaré de destacar que fuiste, sos y serás mi hijo adorado, el gran amor de mi vida… “Gracias” será, eternamente, mi palabra favorita… 🙂

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