Liam y Yo

TUS PARCHES

Pensando y repensando en vos, hoy quise incorporar en este sitio que armé para homenajearte algo que vaya más allá de tus aventuras y mis sentimientos. Anoche mismo cuando sugería el adiestramiento ya se iba dibujando esa idea en mi cabeza. Porque, más allá de las innumerables anécdotas pintorescas que tenemos y de todo lo que te extraño, al punto que a veces necesito recurrir a esas notas catárticas, también me gustaría expandir ese corazón tan puro y gigante tuyo, proporcionándoles a nuestros queridos lectores, datos que les puedan resultar útiles en la convivencia con sus hijos de cuatro patas. Un poco lo hice en la última nota, contando los beneficios de tu educación y otro poco lo voy a hacer hoy describiendo aquellos parches tan molestos que te salían de vez en cuando…

Ya en mi sitio mascotero, por el año 2016, escribía un artículo sobre este tema, teniéndote, por supuesto, como mi modelo favorito. Así que, mucha info va a ser tomada de ahí para que se genere un relato fluido sin necesidad de enviar a otro sitio a quienes nos acompañen leyendo.

Para empezar, es necesario saber que a estos “parches calientes” se los conoce también como“hot-spots”dermatitis húmeda aguda o dermatitis piotraumática y afectan generalmente a perros de pelo largo o a aquellos que tienen subpelo denso. Por ello, gordos chanchos como vos, es decir, Golden Retrievers, son muy propensos a padecerlos.

Para los estudiosos más convencionales, estos parches son causados por “una reacción alérgica local a un antígeno específico (estructura molecular en la superficie de partículas como bacterias o virus; esta estructura es reconocida por el cuerpo como extraña y lo estimula a producir proteínas especiales llamadas anticuerpos para inactivar ese extraño invasor). Las picaduras de insectos, especialmente pulgas, son generalmente la causa.”

Entre otros generadores, también se destacan: “Atopía (dermatitis por inhalación), alergia alimenticia, infecciones por sarnas, infecciones auditivas, falta de higiene en el perro, displasia de cadera, artritis y otras enfermedades degenerativas, como también la enfermedad de las glándulas anales.”

La forma de este tipo de lesión es circular y se puede encontrar en la cabeza, sobre la cadera, en patas, en las mejillas, etc. Se distingue por ser húmeda, descarnada, inflamada, sin pelo y puede resultar muy dolorosa. La reacción del perro, generalmente, es lamerse, morderse o rascar la zona afectada, logrando que se irrite la piel, inflamándola aún más. En tan sólo seis horas puede cambiar rotundamente de tamaño, pasando de ¼ de pulgada a un diámetro de 8 pulgadas.

Esto del tamaño es tal cual. Recuerdo cómo rápidamente se te hacía un desastre de tanto que te lamías.

Pero bueno, hasta ahí lo que dicen los libros, los médicos, “la visión enciclopedista”, digamos. Sin desmerecerla, vos y yo sabemos que cada vez que esto te ocurría coincidía perfectamente con alguna situación difícil que nos encontrábamos atravesando. Siempre que me veías triste te hacías eso.

Tu primer parche apareció cuando me fui de viaje por el casamiento de uno de tus tíos y no pude llevarte. Si bien estuviste muy bien cuidado gracias a tu tía Colorada, fue la primera vez que pasábamos tantos días sin vernos y esa fue tu manera de manifestarlo.

En cuanto a lo medicinal, probamos con varias cosas, pero tengo dos remedios más que efectivos. El primero me lo dio tu doctor: colocarte maicena sobre la herida para acelerar el proceso de cicatrización. Éxito garantizado. Además, no intentabas sacártelo como pasaba con los sprays y cremas que te habían dado antes. El segundo remedio -y el que más nos gustaba a los dos- consistía en acrecentar los paseos. Cuantas más situaciones de recreación y alegría se generaban, más rápido te curabas.

Y si todavía algún humano cree que exagero voy a copiar, como lo hice en aquella ocasión para mi otro sitio, las palabras de una especialista en medicina veterinaria homeopática, la doctora M. Carolina González Gómez: “el prurito, ardor y las diversas molestias que estos parches calientes producen, ‘tapan’ el vacío que deja la soledad, la necesidad del juego con sus compañeros de especie o con los miembros de la familia, la desarmonía entre los miembros del sistema familiar así como el aburrimiento que provoca la vida cotidiana.” 

Por todo lo dicho, me gustaría agregar que, a pesar de llamarse “parches calientes”, no se limitan a aparecer durante el verano, sino que pueden hacerlo en cualquier momento del año como te pasaba a vos.

Era horrible para mí verte así, obviamente que no por la estética, sino porque era como si pudiera sentir tu dolor y me aterraba creer que mis bajones pudieran producirte eso. Por eso, al comprobar la efectividad de nuestros paseos, empecé a dedicarte aún más tiempo del que ya te dedicaba y a dejar más de lado las situaciones que me generaban tanto estrés. Claro que es difícil porque la vida de los humanos es compleja (porque nosotros la complicamos), pero siempre fue mi meta el mejorar para volver a verte feliz. Así que espero que todo esto les sirva a aquellos que se encuentran navegando en este espacio para que nunca nos olvidemos lo importantes que son las emociones de nuestros hijos de cuatro patas y hasta dónde pueden influir en su salud.

Por eso te agradezco tanto, Chancho hermoso, porque tu transparencia me enseñó a ver lo que estaba haciendo mi accionar humano para así poder modificar muchos hábitos y transformarlos en maravillosas costumbres. Insisto, espero que a muchos más les sirva esta data y puedan tener una vida plena y feliz al lado de sus peludetes como yo la tuve con vos.

FUENTES:  http://www.foyel.com/ * http://www.homeopatiavet.com.ar/ 

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