Liam y Yo

INFLUENCER

Hace un rato salía de dar clases en la facultad y quedó rebotando en mi cabeza el término “influencer”, no porque no lo conociera, obviamente, sino por todo lo que desencadenó esa palabra… me quedé pensando en lo que decían mis alumnos al describir los comportamientos en las redes sociales, ese “no mostrar la realidad”, sino inventar más un personaje antes que ser uno mismo. Aparentemente, con lo que se es no alcanza. Ahí mismo detuve mis pensamientos y reflexioné sobre tu autenticidad para con el mundo mediático. Y, claro, siendo peludete, tu esencia pura no te permite fingir… es a partir de esta idea que voy a desarrollar el relato de esta noche…

Porque consumiendo las distintas redes se pueden apreciar diferentes tipos de “influencer”, desde una persona que imparte un modo de vida saludable hasta un pibe que se la pasa jugando a la play. Hay de todo, mensajes diversos, posturas infinitas. Mucha necesidad de demostrar qué es lo mejor y qué es lo peor…

Entonces ahí vuelvo a TUS redes, esos posteos que tenían una imagen tuya, nuestra, un mensaje simpático, la narrativa de alguna travesura…

No digo que lo nuestro sea lo que va y el resto no. De hecho, también tengo mi Instagram vegano… pero sí, sobre todas las cosas, afirmo con orgullo que lo que hacíamos los dos jamás fue una pose, ni una fábula. Cada foto, cada historia, fue real. Y eso se vio tan reflejado que al día de la fecha sigo recibiendo los mensajes más hermosos que se pueden leer… personas que quiero mucho, gente con la que ya casi no tengo mucha relación por cosas de la vida, “amigos” virtuales con los que, quizás, jamás crucé una palabra, pero que me dicen que me seguían por el amor que se plasmaba en nuestras imágenes…

Los leo, los releo, se me dibuja una sonrisa de oreja a oreja. Se me caen lágrimas que recorren toda la pantalla… porque para mí, vos sos mi “influencer” favorito. Y no, no llegaste a los millones de seguidores. Ninguna marca se te propuso como sponsor. Pero a mí no me importa, ¿sabés por qué? Porque lo que más me interesa es que tu mirada, tus ojos de amor, tu corazón de gordo buenazo, tu sonrisa constante, tu talento para salir siempre maravillosamente hermoso en cada foto, llegó a muchas personas. No me interesa el número, sí me hace feliz saber que le diste una caricia a más de un alma; que te conocieron acá, en La Plata, también en Buenos Aires, en la Costa Atlántica, en California, en Londres, en Liverpool, en Sídney y en muchos lugares más. Amé cada mensaje, como también amé responder en tu nombre a otras mamás y papás de peludetes de todo el mundo que hablaban el mismo lenguaje que yo, el que en lugar de besos y abrazos, enviaba movimientos de colita y lengüetazos a montones.

Los obsesionados de turno por los “me gusta” y los “seguidores” cuestionarán mi relato, pero yo, toda mi vida y más allá también, seguiré insistiendo que no hubo ni habrá mejor “influencer” que vos, ejemplo perfecto de todo lo que está bien en este mundo y por todo lo que hay que luchar. Te amo, mi Chancho eterno!!!

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