Liam y Yo

9 MESES

Revisando uno de los tantos archivos que tengo con fotos nuestras me encontré con una carpeta que se llama “9 meses juntos”, en alusión a ese primer período compartido. Hermosas imágenes hay ahí guardadas, algunas ya posteadas en este sitio, otras aún inéditas.

Ahí mismo me detuve y empecé a pensar… qué loco haber destacado esa etapa en particular y no otra.

9 meses… el tiempo en que una madre lleva dentro de sí a su bebé… la dulce espera…

No me parece casual que me haya detenido en aquellos momentos para atesorarlos de esa manera.

Porque, Chancho, yo soy tu mamá. Y sé que muchos humanos no comparten este sentimiento. Es más, a muchos les molestan mis comparaciones, o que te llame “mi hijo”. Les jode a tal punto que me tratan como si fuera una pobre mina que lo dice porque “no tuvo otra opción”. Y yo pienso… qué triste que haya personas que piensen así.

Porque yo te elegí. Opciones varias siempre tuve, nunca experimenté el conformismo ni la resignación. Creo que la idea de nuestro paso por este plano es esa, la de poder elegir.  Y lo cierto es que, en cuanto vi tus ojitos por primera vez, supe que eras vos… y lo fuiste… y lo sos…

Para mí, gordito, hoy sos mi bebé que está en el cielo, a quien crié con el alma entera cada día y cada noche compartida.

Con vos conocí la dificultad de conciliar el sueño por las noches y no precisamente por tus llantos, sino por tus desquiciadas e insistentes invitaciones a jugar sin importar el reloj.

A tu lado vivencié esa preocupación intensa que te recorre el cuerpo entero cuando las cosas no andan bien. Jamás olvidaré cuando a tus 4 meses una de tus travesuras casi te cuesta la vida (un ladrillo te habías comido!!!!). Todas esas noches las pasé despierta con vos, viéndote una semana entera sin comer, llevándote a que te pasen suero, inyecciones, verte caído, sin ganas de nada… no me daba más el corazón.

Cada año sin olvidarme te llevaba a recibir tus vacunas, cuidaba de tu pelo, alimentación, higiene, todo. Compraba juguetes, ropita, y todo lo que veía que te pudiese interesar.

Quien quiera decirme que eso no es ser madre, que lo haga a su gusto. Por mi parte, así lo sentí durante 7 años, así lo lloré el pasado 24 de enero y así lo siento hoy, cada día, al pensarte y extrañarte con todos mis huesos.

Hay tantas madres que comparten especie con sus hijos y, sin embargo, ni se preocupan ni se ocupan…

Por eso es que ya no permito que me afecte lo que los otros piensan. Yo sé lo que hay entre los dos. Y es como le digo a Zarah todos los días: “vos tenés un hermanito que está en el cielo y desde ahí nos cuida a las dos junto con la abuela”. Porque soy mamá de Zarah también y seguramente vuelva a serlo de alguien más en algún momento otra vez. Está en mi naturaleza, es mi esencia el sentir esta conexión tan profunda con ustedes que me hace tan bien que no necesito la aprobación de nadie para saber que verdaderamente es así.

Porque es obvio que no te tuve 9 meses en mi panza, pero más obvio es todo el amor que se grabó en esos primeros momentos juntos y que hoy, más allá de todo y de todos, nos mantiene unidos, mucho más que antes, a modo de recordatorio para que nunca nos olvidemos que los sentimientos más puros son los que duran para siempre…

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