Liam y Yo

FASHION

Así como a mí me gustan mucho las opciones varias en el vestuario, vos me hiciste saber que también teníamos eso en común. Por lo tanto, un lugar de mi guardarropas estaba destinado a tus atuendos, aunque, entre nos, a veces me usabas las cosas. 😛

Todo el mundo me preguntaba cómo hacía, si lo rompías, si te molestaba, y yo siempre respondía lo mismo: “se queda sentado esperando que lo vista y, acto siguiente, posa para la foto”. Porque de esa manera sucedían los hechos.

Además de juguetes, en cuanto veía alguna prenda que me llamara la atención, la compraba para ver cómo te quedaba (siempre hermosa, obvio) y salir a lucirla por los parques de la ciudad.

Se generaba, de ese modo, otro momento encantador en nuestras vidas.

Nunca hacíamos nada forzado, si yo sentía que algo podría hacerte mal o disgustarte ni siquiera lo intentaba porque, ante todo, el respeto entre los dos.

Con la ropa pasaba eso que describí anteriormente en mi respuesta hacia la gente que indagaba sin cesar diciendo que te “humanizaba”. Vos te sentabas en cuanto me veías con algo en la mano que sabías que era para vos. Esperabas que te pasara la cabeza, una patita y después la otra. Siempre sonriente, moviendo la cola de un lado a otro sin parar. Hacíamos, entonces, largas sesiones de fotos, y, más tarde,  salíamos a pasear o nos inventábamos algún juego.

Era muy gracioso vernos a los dos con nuestros buzos de la misma marca. Salíamos a la plaza así, los dos orgullosos de sentirnos parecidos sin importar lo que pensara el resto, sólo esparciendo alegría por cada cuadra que pisábamos, demostrando que no había cosa más linda que estar juntos.

Con respecto a la “humanización” a la que hacían referencia algunos, me pregunto si no será que ellos “bestializaban” a sus cuatro patas, dado que, justamente quienes eran portadores de esos comentarios, eran quienes o no convivían con alguien como vos o si lo hacían lo dejaban solo todo el día como un accesorio del patio, por miedo a que “rompiera, ensuciara, mordiera, etc, etc, etc”…. No entiendo para qué se empeñan en adoptarlos, en fin…

Volviendo a nuestros instantes “Fashion TV”, realmente debo decir que la pasábamos muy bien. Era como una excusa más para hacer algo diferente, a pesar de que, en ocasiones, si teníamos que salir a la mañana muy temprano en pleno invierno, te ponía un buzo para protegerte. Y si alguno se pregunta por qué si “los perros no sienten el frío”, no sólo le diré que eso no es cierto, sino que, además, más allá de que no esté de acuerdo con el concepto “humanización” (me parece una falta de respeto hacia ustedes), sí sé que hoy por hoy aquellos que tienen la dicha como tuviste vos de vivir en un hogar calefaccionado, sienten los cambios de temperatura como nosotros. Y no lo digo yo, Silvina, periodista y profe de inglés, me lo ha dicho más de un veterinario.

Verdaderamente nos hemos divertido mucho en esta vida compartida. Y si nos faltó tiempo para seguir reinventando aventuras, nos queda de consuelo la inmortalidad de nuestro amor, tan único y especial. Porque este sentimiento tan fuerte, hace que todos los días, aun aquellos en los estoy muy mal, pueda sonreír al volver a pensarte, con un buzo, una camiseta, un gorro, un pañuelo o un par de anteojos, siempre alegre, siempre feliz, siempre recordándome que el amor puro y sincero no abandona, sino que perdura eternamente… Gracias, otra vez!!!!

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