Liam y Yo

EL PLACER DE DORMIR BIEN

Nuevamente voy a subrayar tu capacidad para disfrutar de todo al máximo, para exprimir cada experiencia. El agua, los juegos, la plaza, tus amigos, y, por supuesto, las siestas nunca fueron la excepción. Podías quedarte dormido en la posición que fuera y aun así tener un buen descanso, relajación al 100% digna de ser envidiada por cualquier humano.

Como sea, donde sea, el tema era dormir bien

Admiraba cómo te aplastabas y a los pocos segundos empezabas a roncar. No importaba el momento del día. Siempre era una fabulosa idea tomarse un rato para descansar. Por eso, cuando podía, te acompañaba y juro que era mejor que pagar el spa más top del mundo. Porque con vos no necesitaba nada más. Simplemente me relajaba y de a poco me iba entregando al mundo onírico pegada a tu cuerpezote. Confieso que, desde que no estás, me cuesta mucho volver a dormir así. De hecho, estoy durmiendo muy mal. Pero bueno, supongo que es entendible dado que todo es reciente y no puedo evitar sobresaltarme de noche al intentar buscarte. :’-(

Definitivamente, nunca tuviste problemas para dormir

En fin, no quiero empañar esta nota con la tristeza de estos días. Prefiero volver a nuestras anécdotas. Y, en sí, más allá de las posiciones más extrañas en las que te he observado dormir, lo que me gustaría destacar hoy es lo que hacías cada noche…

Porque esperabas a que me acostara para aplastarte encima de mí. Inmediatamente, abrías tu hermosa bocota y empezabas a succionarme el brazo como si fueras un bebé. No te puedo explicar cómo extraño ese momento. Cada noche sucedía. No fallaba nunca. Desde chiquito hasta tus 7 años lo hiciste. Te quedabas dormido con tu pata en mi pecho y tu trompa en mi brazo. Era mi instante de paz. Amaba contemplarte. Verdaderamente fue lo más dulce y tierno que viví.

Mi eterno bebé

Las mañanas también tenían su encanto, sobre todo las de invierno en que nos apretujábamos y nos mirábamos deseando no tener que levantarnos. Dormías al lado mío, extendido como un ser humano, con la cabeza sobre la almohada, por supuesto. Entonces, sonaba el despertador, yo abría los ojos y lo primero que veía era tu trompa gigante con tus ojos de dormido, cuya expresión permitían leer: “por dios, apagá esa cosa!!”.

Admito que me tentabas en cada despertar, logrando que me quedara siempre “un ratito más”, pero luego te decía muy seria “gordo, mamá tiene que ir al buscar el balanceado de cada día” y así, en ese código que habíamos establecido desde el primer instante, vos me entendías, a pesar de poner cara de desdichado cada vez que abría la puerta para irme a trabajar.

Donde caías, caías…

De esta manera transcurría nuestra cotidianidad, siempre juntos, aun cuando yo no estaba en casa. Porque te pensaba todo el tiempo y deseaba tener un dispositivo que me permitiera comunicarme con vos para que se hiciera más corta la espera. En donde fuera que estuviera imaginaba qué estarías haciendo y, de conocerte tanto, me sonreía porque te dibujaba en mi mente con tus juguetes, con el tarrito con agua y hasta durmiendo de la manera más estrambótica.

Siempre vas a ser mi bebé…

Hoy se me está haciendo difícil, puesto que aquella espera tenía fin. Se solucionaba en cuanto giraba la llave en la puerta y escuchaba tu colita contra la pared, sumado a ese sonido tan gracioso que hacías mientras tenías un juguete -o dos- en la boca. Hoy no cuento con eso, pero bueno, como sigo aprendiendo de vos y prometí que seguiré hasta mis últimos días cada uno de tus ejemplos, aunque me cueste conciliar el sueño ahora, cuando por fin lo hago, me pierdo en vos y te siento otra vez conmigo, con tu respiración bien cerquita, tu trompa en mi brazo y tu pata en mi pecho. Y cada vez que consigo soñarte así puedo dormir de la forma más pintoresca, enroscada, y tener el descanso más placentero que me devuelve un pedacito de tu paz.

2 Comentarios

  • Luciano

    Me encanto comparto mucho esto, soy la almohada de icaro desde hace 7 años… Calor, frio o lo que sea, pone su cabezota arriba mio para dormir… Lo mas de lo mas…

    • Silvina_RG

      Es una de las sensaciones más lindas cuando se duermen así. Y no te importa la temperatura porque ellos son siempre bienvenidos, tal cual. Gracias, nuevamente, por leer y comentar! Abrazo!

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