Liam y Yo

*YO SOY TU AMIGO FIEL*

A tus dos meses y medio de edad llegó alguien muy especial a pasar unas vacaciones en casa: Tomás Moro. Tu primo, tu mejor amigo, tu hermano del alma, con quien se llevaban tan sólo unos días de diferencia. Toda una nueva aventura nos sorprendía. Sucede que sus papás estaban terminando de acomodar las instalaciones que más tarde se convertirían en su hogar definitivo, así que, decidió pasar aquel “mientras tanto” con nosotros. ¿Podríamos negarnos a semejante acontecimiento? Jamás! Con el corazón más grande que pueda existir, diste el OK de una, sin dudarlo. Porque, claro, quien tomaba las decisiones, obviamente, eras vos! 😉

Siempre Juntos

Todo tembloroso y con tamaño “Salchicha Style” llegó a casa en brazos de sus papás. Digamos que no portaba tu energía al principio y le costó un tanto lidiar con eso, ya que lo tuyo era más “The Lion King Style”. A pesar de que el papá de Tomás se cansó de contarnos la historia de los Rhodesian Ridgeback, reconocidos -aparentemente- cazadores de leones.  Lejos de juzgar, adoramos su forma de huir de vos, del agua y de los flashes excesivos (es decir, de mí! 😛 ).

Anarquía!!!

De a poquito Tomás fue tomando confianza, aceptó tus mordiscones de cachorro, le tomó cariño a la cámara y día tras día se hicieron cada vez más inseparables. Estaban todo el tiempo juntos. Dormían bien pegaditos, uno encima del otro. Corrían, se perseguían, rompían las mismas cosas a la par, daban vuelta el departamento, el jardín, en tan solo un instante. Con ustedes dos, esta casa era la anarquía elevada a la máxima potencia. Y yo me sentía viviendo en un parque de diversiones. Aunque debo admitir que también pude sentir la mayor empatía por las madres de mellizos. Definitivamente, con esa experiencia en mi vida, comprendí muy bien lo que se siente lograr que dos bebés se duerman, que de repente uno de ellos se despierte y, a pesar de intentarlo todo para que el otro no lo haga también, fracasar rotundamente.

AMOR

Cuando llegó el día de partida de Tomás a su hogar definitivo debo admitir que a los dos se nos estrujó el corazoncito. Más allá de las horas sin dormir, de los destrozos, del estrés que a veces me invadía al estar sola con dos bebés, mi alma entera sabía que era algo que podría volver a hacer con gusto porque todo lo vale cuando se trata de ustedes. Cada segundo cuenta, es oro para mí.

Como Hermanos

A pesar de vivir en casas separadas, no dejamos de ir a visitar a tu primo y, también, a conocer a tus otros primos perrunos (esa es otra historia que ya contaremos). Cada reencuentro era digno de emoción hasta las lágrimas. Se miraban, se reconocían enseguida. Ladridos, saltos, era la imagen de la felicidad más pura. Tenía muy claro que en esos momentos yo no iba a ser muy interesante para vos, porque querías exprimir cada segundo al lado de tu primo Tomás, tu amigo más fiel. Nada más gratificante para mí que verte tan contento.

Los lazos fuertes crecen siempre

Este “encuentro de almas” -como dice una amiga a la que quiero mucho- , dejó impresa en mi corazón otra de tus sabias enseñanzas: los amigos de verdad están siempre, aunque no los veamos, aunque no hablemos todos los días. Esos seres que realmente nos aprecian con todo y están dispuestos a lo que sea con tal de vernos bien son aquellos que nos demuestran que el paso del tiempo no es nada comparado a la dicha de compartir momentos de calidad, llenos de confianza, amor, amistad, compañerismo, lealtad.

Inseparables

Por eso, al revisar cada foto revivo cada uno de esos días mágicos que pasábamos todos juntos. A veces ni falta hace que cierre los ojos para imaginarlo. Todo se presenta ante mí con absoluta claridad. Los veo. Nos veo. Entonces entiendo todo. Ya no compartimos la cotidianidad físicamente. Sin embargo, yo te siento conmigo  todo el tiempo y vuelvo a palpar cada uno de esos momentos como si transcurrieran en ese instante. Porque así es el lazo que genera la amistad. Es amor. Y al amor, cuando es de verdad, nada ni nadie puede romperlo. Así fue con vos y con Tomás. Así es con nosotros dos. Te amo chancho hermoso, mi amigo, mi hijo, mi todo. El más fiel siempre…

2 Comentarios

  • Paula Osinaga

    Me acuerdo de Tomás! Con esa rayita de pelo en el lomo!! Ambos cachorritos, un empalague de dulzura perruna!! La amistad es ese amor profundo, que se nutre día a día y que si se trata bien, es para toda la vida ♥

    • Silvina_RG

      Totalmente de acuerdo. Nunca mejor expresado!! 🙂 Tomás ahora es gigante! jajjaa Se quisieron siempre, porque era el amor más puro que pudiera existir como el que yo tengo con Liam! 🙂 Gracias otra vez por leer y comentar! 🙂

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